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Aspiración de Epidídimo y Biopsia Testicular

Técnicas de obtención de espermatozoides: Biopsia y punción testicular. (TESA y MESA)

Permiten obtener espermatozoides en casos -como en la azoospermia-, dónde no se encuentran en el eyaculado, lo que permite la fecundación con gameto propio.

Punción testicular

La punción testicular consiste en obtener espermatozoides directamente del testículo por aspiración con aguja del mismo o del epidídimo bajo anestesia local. Es un procedimiento bien tolerado, de bajo riesgo de complicaciones. Es el adecuado en pacientes vasectomizados años después y en otros muchos casos de azoospermia obstructiva, con testículos de consistencia normal. También puede realizarse otra modalidad, la punción directa del epidídimo: Aspiración microquirúrgica de espermatozoides de epidídimo (Microsurgical Epididymal Sperm Aspiration: MESA)

En lo que se refiere a la Técnica MESA (Aspiración de espermatozoides del epidídimo por microcirugía), tiene sus indicaciones: Mejora la recuperación de espermatozoides, reduce la cantidad de tejido que se extrae del testículo. Se realiza una incisión transversal en una región avascular de la porción media, en su cara anterior, lateral o medial evitando los vasos sanguíneos. Es necesario una Lupa o Microscopio quirúrgico (8-15 X) para visualizar los vasos sanguíneos subalbugínea, solo hay que extirpar pequeñas porciones de 2-3 mm.

Biopsia testicular

La biopsia testicular (TESA) consiste en una intervención quirúrgica, que, mediante una incisión única o múltiple, en uno o en ambos testículos, extrae una o varias porciones de tejido testicular, para proceder a su estudio e intentar obtener espermatozoides.

Esta intervención está indicada ante la ausencia de espermatozoides en el eyaculado, o cuando la cantidad y/o calidad de los mismos es insuficiente para poder intentar, con cierta posibilidad de éxito, una técnica de reproducción asistida. El objetivo es conseguir espermatozoides vivos para inyectar uno en cada óvulo de la pareja, previa obtención de estos últimos mediante estimulación y punción ovárica.

También estará indicada en los casos de obstrucción de la vía seminal, que puede ser resultado de múltiples causas, tanto congénitas como adquiridas. Entre las congénitas destaca la ausencia de conductos deferentes, patología que con frecuencia se asocia con una enfermedad denominada fibrosis quística. Otras causas de obstrucción son las de origen infeccioso, traumático, o quirúrgicas (como tras la práctica de una vasectomía), aunque en otras muchas ocasiones no se logra detectar el origen de la obstrucción.

Esta intervención quirúrgica se realiza bajo anestesia y en régimen ambulatorio. Se inicia mediante una pequeña incisión en el escroto, y a través de la misma se incide sobre la pared de uno de los testículos y se extrae una pequeña cantidad de pulpa testicular, que inmediatamente es procesada a fin de constatar la posible presencia de espermatozoides aptos para su uso reproductivo. En caso necesario, a través de esta incisión puede repetirse la biopsia en diversas zonas del mismo testículo. Si no se obtienen espermatozoides o no son suficientes, el cirujano podrá decidir la repetición del procedimiento en el otro testículo.

Si fuera de interés estudiar la situación funcional del testículo o el tipo de lesión presente en el mismo, se podrá remitir una parte del material obtenido en la biopsia para su estudio anatomopatológico.

La biopsia testicular para obtención de espermatozoides puede hacerse de forma previa al tratamiento con fecundación in Vitro con ICSI o en el mismo día de la extracción de ovocitos. En el primer caso, sería preciso congelar los espermatozoides que pudieran obtenerse, y descongelarlos para su utilización posterior. La congelación espermática asociada a la biopsia previa puede deteriorar la calidad y supervivencia de algunos espermatozoides, pero permite tener mayor seguridad de que el procedimiento será viable, ya que se conoce con anterioridad la presencia o no de gametos masculinos. Antes de la intervención, será preciso la práctica de los análisis de sangre y de las pruebas biomédicas aconsejables en cada paciente, a fin de minimizar los posibles riesgos inherentes a la intervención. Entre las mismas se realizarán las pruebas serológicas pertinentes para descartar la infección por lúes, HIV, virus de hepatitis B y C, u otras enfermedades infecciosas transmisibles.